domingo, 12 de marzo de 2017

En este rincón del mundo




El pasado viernes, mientras veía un conocido sitio sobre películas en internet, di con una reseña que llamó mi atención: una película del estilo anime llegaba a México y además recibía 5 estrellas. Ingresé por mera curiosidad y pasando por alto el párrafo inicial, alcancé a leer “Una obra maestra”. En ese momento dejé de leer y decidí que quería verla sin saber nada más.

Llegando justo a tiempo a la sala, Suzu Urano, la protagonista de esta singular aventura se presentó con una pequeña y sincera frase: “Siempre me han dicho que soy una soñadora”. Y al igual que esa frase, esta película de animación presenta una propuesta sincera y un trabajo impecable, retratando ese pequeño rincón del mundo, tan necesitado de fe y esperanza para poder sobrevivir en medio de la terrible Segunda Guerra Mundial.


Ayer, mientras revisaba la cartelera de una conocida cadena de cines, no pude dar con la cinta. Pensando que quizá había tenido un lanzamiento limitado, decidí dejar el asunto ahí... hasta el día de hoy. Revisando la cartelera de otra conocida cadena, vi que “En este rincón del mundo” estaría presentándose a las 12:55 horas en un cine cercano; estando a las 12:50 horas a 20 minutos del lugar, sin pensarlo más decidí apartar mi lugar y esperando que el transporte fuese rápido (algo que no sucedió), esperé poder llegar a tiempo. Llegando a la 1:10 P.M. al cine, y pasando de inmediato a la sala, sonreí al ver que seguían los comerciales; curiosamente y a diferencia de otras ocasiones, aquí hubo un breve retraso de 2 minutos.

Nada más llegar a mi lugar y dejar mis cosas, la presentación comenzaría en segundos. Que suerte tuve; siento que por alguna razón, esa breve frase inicial, que sé que para algunos solo será eso, una frase, para mi hubiese cambiado mucho de la película. ¿Por qué? Porque puedes sentir que Suzu está charlando contigo; es una frase así de importante, capaz de generar un vínculo inicial con ella y su historia.

La película retrata su punto de vista, comenzando por una breve aventura cuando era niña, donde conoce a un personaje que, en un futuro, terminaría siendo muy importante para ella. Sin entrar en más detalles, es bastante curiosa la situación que se da aquí, por lo que en un momento pensé que el tono que tomaría la película sería más fantástico, algo que no sucedió.


Suzu es una gran artista, tiene la sensibilidad y capacidad de retratar su entorno de una manera muy singular y detallada. Es una persona muy trabajadora y con un pensamiento enfocado a mejorar constantemente. Es un tanto despistada, hecho que menciona en alguna ocasión, y que será presentado de diversos modos a lo largo de la cinta, desde graciosas ocurrencias hasta escenas llenas de mucha tensión. Ella da un gran valor a su familia, la cual involucra a su futura nueva familia y amigos que encontrará en un futuro próximo.

En un punto ella cambia de residencia, de su ciudad natal, Hiroshima, a la ciudad de Kure, con su esposo, un joven que trabaja en una base naval en Kure, con quien contrae matrimonio tras una petición hecha a sus padres. Ella misma, durante este proceso, no sabe que hacer. A pesar de ser una tradición, ella realmente no conoce a la persona con la que terminará uniendo su vida, por lo que decide tomar un tiempo para sí misma y alejarse un poco. Aceptando el matrimonio, y aún con muchas dudas, poco a poco irá conociendo a su esposo, en una relación de aprendizaje entre ambos. No recuerdo haber visto una situación así previamente, y quizá lo más cercano haya sido “Llena el vacío” (Fill The Void, drama Israelí, 2012), pero aquella película se presentaba en ocasiones de una forma bastante lúgubre.

Al parecer, a esta costumbre se le denomina “Miai” u “Omiai”, una tradición japonesa en la cual dos personas solteras son presentadas para considerar la posibilidad del matrimonio entre ellas. Ha sido hecha por siglos en Japón para lo que puede considerarse como “la oportunidad de conocerse con consideraciones más serias para el futuro” .


Viviendo una vida rodeada de dicha y buenos momentos, poco a poco la guerra causará estragos en la vida de Suzu y toda su familia. Esto trae como consecuencia, en primera instancia, la escasez de alimentos y aumento de precios, por lo que Suzu tendrá el reto de obtener la mayor cantidad posible de comida para la familia, rediseñar la ropa tradicional para situaciones de evacuación o participar en el diseño y creación de un refugio anti bombas. La mayor parte en estos momentos es bastante amable y divertida, sentí que estas escenas mostraban un lado positivo en sus vidas sin terminar pareciendo algo artificial. Las sensaciones que transmiten mediante el trabajo de voz (en mi caso, la cinta estaba en japonés, su idioma original) es creíble, y con cada situación que Suzu y compañía pasan, y con su muy original forma de reaccionar a estas, habrá risa asegurada.


En el climax de la película, las situaciones se complicarán mucho. Y ese es un punto que la cinta capta perfectamente: las consecuencias de la guerra y sus efectos colaterales. La pérdida de alguien con quien pudo compartirse una charla, una vida, o al menos una sonrisa y unas palabras: la tragedia de la pérdida humana en medio de una guerra. Cuando estos momentos llegan, a pesar (y gracias a) que son presentados sutilmente, golpean de una manera contundente; pueden dejarte pensando sobre lo terrible que una situación así puede ser, y al menos, puedo decir que en mi caso así fue. Especial mención para una escena que, sin contar con la animación general, y con apenas el uso de 2 colores y simples trazos, te acelera el corazón y te deja con una fuerte sensación de vacío y tristeza.

El “hubiera” se vuelve presente, la culpa se presenta con emociones perfectamente retratadas en los personajes y lo que hacen y dejan de hacer. Y es que así es como imagino que debe ser vivir en medio de una guerra; repentinamente saber que alguien ha dejado de estar contigo a partir de ese momento, y seguir por tu parte, considerando que la situación probablemente no cambiará pronto.


Llegado un momento, Suzu sufrirá una terrible crisis debido a un detonante que, al parecer, apenas causa una reacción en otras personas. El diálogo interno que se establece aquí es muy duro, en especial con el mensaje que quieren presentar: “nos hemos rendido ante la violencia”. Esta escena es muy fuerte: las palabras de una persona que ha sobrevivido hasta ahora a una guerra indescriptible, que ha sufrido terribles pérdidas, quizá incluso su propósito de vivir: una persona destruída y que necesita sanar.

Sin embargo, Suzu es una mujer muy fuerte: más allá del dolor que se presenta a lo largo de la película, el mensaje que dejó en mi es, que podemos decidir cómo enfrentar las adversidades, por más difíciles que estas sean. El perdón, la fe, la hermandad y la esperanza son temas que salen a relucir en el desenlace de esta gran historia. En aquellos que, al igual que Suzu, han sufrido de pérdidas, se encuentran repentinamente rostros conocidos: rostros de bondad e inocencia, que permiten recordarnos lo mejor de la humanidad y la importancia de la paz y la unidad.


La película cierra con un bello mensaje: la esperanza de que el día de mañana, sin importar los problemas que, personalmente o como parte de una comunidad puedas atravesar, el sol volverá a salir. En ese ciclo cambiante, el día de mañana, sin importar las cicatrices que estén contigo, podrás ser feliz. Un bello final, el perfecto cierre para esta gran historia, que más allá de todo, me ha permitido reflexionar sobre estos temas, y más allá de la guerra y sus consecuencias, la paz y esperanza que podemos traer a nosotros y aquellos que nos rodean: la decisión de creer en las personas.

Quiero cerrar con unas palabras extraídas del libro “El hombre en busca de sentido”, escrito por el doctor Viktor Frankl y al cual he hecho referencia algunas veces previamente; siento que pueden ayudarme a cerrar esta entrada con una gran y breve reflexión:

“Nuestra generación es realista, porque hemos conocido al hombre por lo que realmente es. Después de todo, el hombre es aquél que inventó las cámaras de gas en Auschwitz; sin embargo, también es ese ser que entró a esas cámaras con la frente en alto, con el Padre Nuestro o el Shema Yisrael en sus labios.”


Mil gracias por tomar tu tiempo para leer esta y quizá alguna entrada más que he presentado aquí. Espero que sea de tu agrado leer algunas de mis ocurrencias y pensamientos, y más allá de todo, que pueda ayudarte de algún modo con tu día a día del mismo modo que estas experiencias y muchas más me han ayudado a mi. Muchas gracias por obsequiarme algo tan valioso como lo es tu tiempo.

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