El pasado
viernes, mientras veía un conocido sitio sobre películas en
internet, di con una reseña que llamó mi atención: una película
del estilo anime llegaba a México y además recibía 5 estrellas.
Ingresé por mera curiosidad y pasando por alto el párrafo inicial,
alcancé a leer “Una obra maestra”. En ese momento dejé de leer
y decidí que quería verla sin saber nada más.
Llegando justo a
tiempo a la sala, Suzu Urano, la
protagonista de esta singular aventura se presentó con una pequeña
y sincera frase: “Siempre me han dicho que soy una soñadora”. Y
al igual que esa frase, esta película de animación presenta una
propuesta sincera y un trabajo impecable, retratando ese pequeño
rincón del mundo, tan necesitado de fe y esperanza para poder
sobrevivir en medio de la terrible Segunda Guerra Mundial.
Ayer, mientras revisaba la cartelera de una conocida
cadena de cines, no pude dar con la cinta. Pensando que quizá había
tenido un lanzamiento limitado, decidí dejar el asunto ahí... hasta
el día de hoy. Revisando la cartelera de otra conocida cadena, vi
que “En este rincón del mundo” estaría presentándose a las
12:55 horas en un cine cercano; estando a las 12:50 horas a 20
minutos del lugar, sin pensarlo más decidí apartar mi lugar y
esperando que el transporte fuese rápido (algo que no sucedió),
esperé poder llegar a tiempo. Llegando a la 1:10 P.M. al cine, y pasando
de inmediato a la sala, sonreí al ver que seguían los comerciales;
curiosamente y a diferencia de otras ocasiones, aquí hubo un breve
retraso de 2 minutos.
Nada más llegar
a mi lugar y dejar mis cosas, la presentación comenzaría en
segundos. Que suerte tuve; siento que por alguna razón, esa breve
frase inicial, que sé que para algunos solo será eso, una frase,
para mi hubiese cambiado mucho de la película. ¿Por qué? Porque
puedes sentir que Suzu está charlando contigo; es una frase así de
importante, capaz de generar un vínculo inicial con ella y su
historia.
La película
retrata su punto de vista, comenzando por una breve aventura cuando
era niña, donde conoce a un personaje que, en un futuro, terminaría
siendo muy importante para ella. Sin entrar en más detalles, es
bastante curiosa la situación que se da aquí, por lo que en un
momento pensé que el tono que tomaría la película sería más
fantástico, algo que no sucedió.
Suzu es una gran
artista, tiene la sensibilidad y capacidad de retratar su entorno de
una manera muy singular y detallada. Es una persona muy trabajadora y
con un pensamiento enfocado a mejorar constantemente. Es un tanto
despistada, hecho que menciona en alguna ocasión, y que será
presentado de diversos modos a lo largo de la cinta, desde graciosas
ocurrencias hasta escenas llenas de mucha tensión. Ella da un gran valor a su familia, la cual involucra a su futura nueva familia y amigos que encontrará en un futuro próximo.
En un punto ella
cambia de residencia, de su ciudad natal, Hiroshima, a la ciudad de
Kure, con su esposo, un joven que trabaja en una base naval en Kure,
con quien contrae matrimonio tras una petición hecha a sus padres.
Ella misma, durante este proceso, no sabe que hacer. A pesar de ser
una tradición, ella realmente no conoce a la persona con la que
terminará uniendo su vida, por lo que decide tomar un tiempo para sí
misma y alejarse un poco. Aceptando el matrimonio, y aún con muchas
dudas, poco a poco irá conociendo a su esposo, en una relación de
aprendizaje entre ambos. No recuerdo haber visto una situación así
previamente, y quizá lo más cercano haya sido “Llena el vacío”
(Fill The Void, drama Israelí, 2012), pero aquella película se
presentaba en ocasiones de una forma bastante lúgubre.
Al parecer, a
esta costumbre se le denomina “Miai” u “Omiai”, una tradición
japonesa en la cual dos personas solteras son presentadas para
considerar la posibilidad del matrimonio entre ellas. Ha sido hecha
por siglos en Japón para lo que puede considerarse como “la
oportunidad de conocerse con consideraciones más serias para el
futuro” .
Viviendo una vida
rodeada de dicha y buenos momentos, poco a poco la guerra causará estragos en la vida de Suzu y toda su familia. Esto trae como
consecuencia, en primera instancia, la escasez de alimentos y
aumento de precios, por lo que Suzu tendrá el reto de obtener la
mayor cantidad posible de comida para la familia, rediseñar la ropa
tradicional para situaciones de evacuación o participar en el diseño
y creación de un refugio anti bombas. La mayor parte en estos
momentos es bastante amable y divertida, sentí que estas escenas
mostraban un lado positivo en sus vidas sin terminar pareciendo algo
artificial. Las sensaciones que transmiten mediante el trabajo de voz
(en mi caso, la cinta estaba en japonés, su idioma original) es
creíble, y con cada situación que Suzu y compañía pasan, y con su
muy original forma de reaccionar a estas, habrá risa asegurada.
En el climax de
la película, las situaciones se complicarán mucho. Y ese es un
punto que la cinta capta perfectamente: las consecuencias de la
guerra y sus efectos colaterales. La pérdida de alguien con quien
pudo compartirse una charla, una vida, o al menos una sonrisa y unas
palabras: la tragedia de la pérdida humana en medio de una guerra. Cuando estos momentos llegan, a pesar (y
gracias a) que son presentados sutilmente, golpean de una manera
contundente; pueden dejarte pensando sobre lo terrible que una
situación así puede ser, y al menos, puedo decir que en mi caso así
fue. Especial mención para una escena que, sin contar con la
animación general, y con apenas el uso de 2 colores y simples
trazos, te acelera el corazón y te deja con una fuerte sensación de vacío y tristeza.
El “hubiera”
se vuelve presente, la culpa se presenta con emociones perfectamente
retratadas en los personajes y lo que hacen y dejan de hacer. Y es
que así es como imagino que debe ser vivir en medio de una guerra;
repentinamente saber que alguien ha dejado de estar contigo a partir
de ese momento, y seguir por tu parte, considerando que la situación
probablemente no cambiará pronto.
Llegado un
momento, Suzu sufrirá una terrible crisis debido a un detonante que, al parecer, apenas causa una reacción en otras personas. El diálogo interno que se establece aquí es muy duro,
en especial con el mensaje que quieren presentar: “nos hemos rendido
ante la violencia”. Esta escena es muy fuerte: las palabras de una
persona que ha sobrevivido hasta ahora a una guerra indescriptible, que ha
sufrido terribles pérdidas, quizá incluso su propósito de vivir:
una persona destruída y que necesita sanar.
Sin embargo, Suzu
es una mujer muy fuerte: más allá del dolor que se presenta a lo
largo de la película, el mensaje que dejó en mi es, que podemos decidir cómo enfrentar
las adversidades, por más difíciles que estas sean. El perdón, la fe, la hermandad y la esperanza son
temas que salen a relucir en el desenlace de esta gran historia. En
aquellos que, al igual que Suzu, han sufrido de pérdidas, se
encuentran repentinamente rostros conocidos: rostros de bondad e
inocencia, que permiten recordarnos lo mejor de la humanidad y la
importancia de la paz y la unidad.
La película
cierra con un bello mensaje: la esperanza de que el día de mañana,
sin importar los problemas que, personalmente o como parte de una
comunidad puedas atravesar, el sol volverá a salir. En ese ciclo
cambiante, el día de mañana, sin importar las cicatrices que estén
contigo, podrás ser feliz. Un bello final, el perfecto cierre para
esta gran historia, que más allá de todo, me ha permitido
reflexionar sobre estos temas, y más allá de la guerra y sus
consecuencias, la paz y esperanza que podemos traer a nosotros y
aquellos que nos rodean: la decisión de creer en las personas.
Quiero cerrar con
unas palabras extraídas del libro “El hombre en busca de sentido”,
escrito por el doctor Viktor Frankl y al cual he hecho referencia
algunas veces previamente; siento que pueden ayudarme a cerrar esta
entrada con una gran y breve reflexión:
“Nuestra
generación es realista, porque hemos conocido al hombre por lo que
realmente es. Después de todo, el hombre es aquél que inventó las
cámaras de gas en Auschwitz; sin embargo, también es ese ser que
entró a esas cámaras con la frente en alto, con el Padre Nuestro o
el Shema Yisrael en sus labios.”
Mil
gracias por tomar tu tiempo para leer esta y quizá alguna
entrada más que he presentado aquí. Espero que sea de tu
agrado leer algunas de mis ocurrencias y pensamientos, y más allá de todo, que pueda ayudarte de algún modo con tu día a
día del mismo modo que estas experiencias y muchas más me han ayudado a mi. Muchas gracias por obsequiarme algo tan valioso como lo es tu tiempo.
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