En el año 2014, se nos presentó por primera ocasión al señor John Wick: un asesino con una elegancia y técnica impecables, que a diferencia de muchos otros personajes de acción aparecidos mayormente en la década de los ochentas y noventas, se muestra como un hombre vulnerable, atravesando un duelo por la pérdida de su esposa; todo esto dentro de una película con tintes de acción, thriller y neo noir, protagonizada por Keanu Reeves.
POSIBLES SPOILERS
John Wick: Chapter
2 es dirigida por Chad Stahelski y escrita por Derek Kolstad, presenta las actuaciones de Keanu Reeves, Common, Laurence Fishburne, Riccardo Scamarcio, Ruby Rose, John Leguizamo y Ian McShane. Si gustas del género de la acción, esta es una recomendación
que merece un vistazo, pero sé que
debido a la violencia exagerada que se muestra aquí, esta cinta no
será apta ni del gusto de todo el público. La película presenta un gran trabajo en todo sentido, desarrollándose días
después de los eventos de la primer entrega.
Sinópsis: “En
esta secuela del éxito de 2014, el legendario asesino John Wick se
ve obligado a salir del retiro por un ex-asociado que planea obtener
el control de un misterioso grupo internacional de asesinos. Obligado
a ayudarlo por un juramento de sangre, John emprende un viaje a Roma
lleno de adrenalina estremecedora para pelear contra los asesinos más
peligrosos del mundo.”
Las coreografías
que se presentan siguen siendo lo más apegadas a la realidad en la
medida posible. Regresan personajes de la entrega previa, y se
presentan nuevos personajes, con un carisma particular que cada uno
de ellos emana. La parte musical está cubierta con una banda sonora
que refleja la energía de los personajes y las situaciones de las
que se ven rodeados; especialmente de mi gusto, fueron “John Wick
Mode” y “Plastic Heart”; brindan de una capa más de profundidad a las escenas donde se presentan, dandole vida al ambiente que rodean.
La parte visual
presenta escenarios diferentes, pero que mantienen una cohesión para mostrarse dentro del mismo universo que
vimos en la película anterior y a su vez, continuar con su expansión. La “sala de la percepción”
mostrada es más que interesante y demuestra un buen reto que el
equipo enfrentó, combinando momentos de acción y las posibilidades
que un lugar así brinda para las escenas de acción; tuve un pequeño recuerdo de Batman: The
Killing Joke al observar esta escena.
La misión en Roma es una de las mejores escenas de acción que he visto
en mucho tiempo, y se nos presenta un John Wick a la altura de la
misión, con una energía que parece inagotable. La coreografía con
armas de fuego fue realmente cuidada y es notorio el gran trabajo
que se dedicó para hacer de esta parte algo totalmente
impresionante. La música, interpretada de una manera excelsa en
medio de un concierto, sin duda alguna ayuda a aumentar
la emoción y tensión, con interacciones entre los personajes donde
estas llegan al límite, incluso con un par de palabras
intercambiadas y una breve mirada que parece eterna. La coreografía
mano a mano también es contundente, puede sentirse cada
golpe con una fuerza impactante; aunque no es la única parte donde
esta es usada, sí es donde causa un mayor impacto, debido a la
situación por la que esta pelea se desarrolla. Creo que es más que
notorio que esta ha sido mi escena favorita en la película por la
combinación de elementos que se presenta; he hablado únicamente de
la acción, pero hay un diálogo entre dos personajes clave que
entrega la parte emocional que es la perfecta cereza del pastel.
Quiero dejar en claro que todos estos aspectos se mantienen muy en alto a lo largo de la película, pero es sin duda en esta gran escena donde la combinación de estos factores brilla de una manera especial.
John sigue
recargando sus armas en cámara, lo cual, desde su primer aventura
cinematográfica, fue apreciado por varios seguidores del género.
Hay algunos videos en la red donde puede observarse el entrenamiento
que Keanu Reeves realizó previo a la filmación; no pude notar
diferencia alguna entre este entrenamiento y las películas. No solo
como John Wick, también por sí mismo, la entrega y dedicación de
Keanu es más que notable, al brindar un personaje con un desempeño
excelso, establecido con bases dentro de la realidad, quizá un poco
exageradas, pero factibles después de todo.
Y bien, después
del apartado técnico, creo que hay algunos temas interesantes que la
cinta propone, algunos quizá más sutiles que otros.
Vemos nuevamente
a John Wick como un hombre que no ha podido afrontar el duelo por la
pérdida de su esposa. Siendo arrebatados de sus manos en la entrega
anterior, un recuerdo y un pequeño cachorro que evocaban en ellos la
memoria de Helen Wick, John regresó a la escena por un deseo de
venganza nacido a partir del amor que sigue teniendo por ella.
Esto será más
que evidente al ver el objeto que John recupera nada más comenzar
este segundo capítulo: algo muy preciado para él, especialmente
considerando la situación que atraviesa. Como mencioné previamente,
son las acciones de John las que hablan completamente por él. Y es
que, al estar solo, en paz, no puedo mas que pensar en ese alguien
que se ha ido repentinamente de su lado, sin pronunciar siquiera una oración. “Nunca desperdicia una palabra”.
Con respecto a los asesinos maestros y los señores del crimen, se nos muestra un
espectro más amplio de miembros repartidos a lo largo del mundo,
enfocados principalmente en Nueva York (donde se desarrolló también
la entrega anterior) y Roma. Santino D'Antonio y su asesina personal,
Ares, Gianna D'Antonio y su guardaespaldas, Cassian, el rey de
Bowery interpretado por Laurence Fishburne,
Julius, nuevo personaje, como el administrador del Hotel Continental romano, o el
siempre elegante Winston, dueño del Continental y administrador de la sede en
Nueva York, interpretado por Ian McShane: la expansión de esta red
aumenta a niveles considerables y vemos que va más allá de lo presentado en la primera cinta.
“Apuñalaste al
diablo por la espalda”. El tema de la venganza se vuelve el enfoque
nuevamente en esta secuela; parecerá ridículo que todo lo que se
haya generado en la primera cinta fuese debido a un auto y un pequeño
cachorro; sin embargo, el señor Wick parece ser una persona simple emocionalmente hablando, de lo que podría parecer en un
inicio. En estos dos objetos yacen memorias importantes para John, lo
único a lo cual puede aferrarse en estos momentos de luto donde necesita consuelo y aparentemente, no cuenta con alguien que pueda ayudarle. Arrebatar algo así a un hombre
destruido termina siendo fatal para los responsables. La convicción
y atención que dedicaba a su esposa y a sí mismo ahora están
enfocadas a cumplir con una misión personal. Y las consecuencias
nunca son agradables para ninguna de las partes.
Una situación
curiosa es que, en ciertos momentos, cuando los civiles ven la
acción, los golpes, las armas o la sangre brotando, parecen no
reaccionar y tomarlo con total indiferencia. ¿Es esto realmente así? ¿La gente en este universo no muestra
empatía alguna por lo que ocurre en su entorno? La respuesta que había imaginado iba por esta ruta, sin embargo, e incluso si la pregunta no logra responderse de un modo concreto hacia el final de la película,
se abre una posibilidad bastante grave
e ingeniosa para el desarrollo de la historia y su expansión, que terminaría explicando este comportamiento tan inusual. Curioso que algo tan pequeño probablemente esconda una idea mucho más grande detrás, que de ser desarrollada de una manera adecuada, traerá mucho material para el futuro de este universo.
“¿Crees que no
puedes morir?”. Jonathan Wick, personalmente, me parece el tipo de
personaje que no subestima a la gente con la que se enfrenta. Parece
tomarse en serio sus misiones desde el inicio y no se confía de sus
habilidades, a pesar de que están en un límite impresionante. Es
más notorio al ver su desenvolvimiento en las misiones, su enfoque y
entrega son totales, y con la impresionante fuerza de voluntad que
tiene, pienso que John conoce mejor que nadie la fragilidad
de la que es dueño, y que en cualquier momento su vida puede
terminar; no se permite subestimar a otros, ni sobreestimar sus
capacidades, y siempre hace gala de todas sus habilidades en La
misión que, cualquier día, podría convertirse en la última lucha
que pueda librar. Es notable que este asesino maestro haya decidido
dejar todo atrás por un momento, y creo que demuestra la gran prioridad y el gran amor que Helen fue para John desde siempre.
Los minutos finales evocan ansiedad, intriga y pánico, en un incierto vistazo hacia adelante para este mundo tan particular, donde se ha abierto la caja de Pandora y esta ya no podrá cerrarse; se ha desatado un futuro sombrío para un universo alimentado con acción inteligentemente planteada, estilizada y cargada de violencia, para esta historia que se arriesga en presentar un relato ficticio, totalmente lleno de emoción y adrenalina.
Brevemente
resumido en una sola pregunta, magníficamente planteada por Winston:
¿Qué has
hecho, John?









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