Con una opinión
bastante dividida, este fin de semana fue estrenada la película
“Ghost in the Shell”, película de ciencia ficción y acción
basada en el manga japonés del mismo nombre, creado por Masamune
Shirow. Dado que no he leído ni visto el manga original o la
posterior adaptación en anime, mi opinión está enfocada en la
reciente cinta únicamente.
Visualmente
espectacular, la trama presenta un entorno donde la división entre
humanos y máquinas es prácticamente inexistente, y junto con una
variedad de elementos filosóficos y existenciales, se nos presenta
una interesante cuestión: ¿qué es lo que nos hace ser humanos?
Dirigida por
Rupert Sanders y protagonizada por
Scarlett Johansson, Takeshi Kitano, Michael Pitt, Pilou Asbæk, Ng
Chin Han y Juliette Binoche, la historia nos presenta a Mira Killian,
única sobreviviente de un ataque terrorista en el cuál perdió a su
familia, siendo parte de un experimento por la compañía Hanka
Robotics, para salvar su mente con ayuda de un cuerpo mecánico o
caparazón, debido al daño que sufrió físicamente en dicho ataque.
Siendo considerada como una persona, una máquina e incluso, un arma,
Mira (también conocida como Mayor, su rango dentro de la organización Hanka)
tendrá la misión de detener a un peligroso criminal, capaz de
hackear robots y humanos por igual, mientras lidia con su mente y una
vida que no puede recordar. Con el avance de su misión, Mayor
descubrirá la razón de estos ataques, así como también su
verdadero origen y su lugar en este mundo.
En primera
instancia, la parte visual de la película es un trabajo muy bien
realizado, con un ambiente que me recordó por momentos a la clásica
Blade Runner (1982) y a la primer versión cinematográfica de Judge
Dredd (1995). Sin embargo, este mundo tiene elementos propios y se
siente una mayor vida y compatibilidad entre ellos; el día y la
noche se hacen presentes en partes iguales para el desarrollo de la
historia, mostrándonos así un mundo tecnológicamente
impresionante, con una diversidad de lugares que no se siente tan
alejado de una posible realidad en un punto dentro del futuro.
Los personajes
que se presentan constantemente tienen una identidad definida dentro
de este universo, al menos en su mayoría; ciertos personajes tienen
un rol que les brinda cierto misterio o por el
contrario, termina por guiarlos a un espectro más unidimensional,
sin caer totalmente en este. Mención especial para el hacker Kuze:
crearon un personaje capaz de conectar con el protagonista y con el
espectador, ya que sus motivaciones son más profundas de lo que parecen en un inicio; este personaje va más allá de ser simplemente un criminal.
Los temas tratados por la película son diversos. En cierto punto, escucharemos a una serie de personajes y su punto de vista con respecto a los implantes cibernéticos que se usan en esta época. Mientras que algunos agradecen dichos implantes (ya sea por diversión o por ayudarles a recuperar una habilidad como la vista), otros personajes no los desean y están felices de ser “totalmente humanos”. Mayor es un personaje que hasta este punto ha tenido bastantes conflictos en este aspecto, por lo que escuchar estas conversaciones no termina por ayudarle, sino todo lo contrario, causa aún más dudas y conflictos dentro de sí misma.
Los temas tratados por la película son diversos. En cierto punto, escucharemos a una serie de personajes y su punto de vista con respecto a los implantes cibernéticos que se usan en esta época. Mientras que algunos agradecen dichos implantes (ya sea por diversión o por ayudarles a recuperar una habilidad como la vista), otros personajes no los desean y están felices de ser “totalmente humanos”. Mayor es un personaje que hasta este punto ha tenido bastantes conflictos en este aspecto, por lo que escuchar estas conversaciones no termina por ayudarle, sino todo lo contrario, causa aún más dudas y conflictos dentro de sí misma.
La manipulación es un tema presentado también: la realidad que Mayor y otros personajes conocen comienza a nublarse conforme el avance de la historia, por lo que esto da lugar a ciertos giros en la trama bastante inesperados. Personalmente, llegó un punto donde me resultaba difícil ver la alineación de algunos personajes dentro de la historia, pero creo que esto fue ejecutado de la manera correcta, haciendo creíbles sus decisiones y evitando que los personajes simplemente cambiaran de ideas en uno y otro momento.
Por otro lado, el cuestionamiento sobre un “bien mayor” surge también. El nacimiento de algunos de los personajes entra en conflicto con esto, debido a que este ocurre a partir de una visión del sacrificio bastante moldeada y manipulada, con la ganancia personal como el eje de partida; así, este bien mayor termina por surgir gracias a la corrupción: el sacrificio ha sido llevado a cabo ya, y no hay vuelta atrás.
“Una vez que
aceptamos nuestras peculiaridades como virtudes, es entonces que
encontramos paz”. El desarrollo del tema de la aceptación y
entender qué nos hace humanos es el arco más importante para mi en
esta cinta. Haciendo a un lado el hecho de la acción y la ciencia
ficción, creo que la mayor duda que se nos plantea es, ¿qué es lo
que nos define como humanos? ¿El simple hecho de tener la capacidad
de razonar? ¿Acaso serán los recuerdos que tenemos en nuestra
mente, de eventos que hemos vivido a lo largo de nuestra vida, y que
lamentablemente, podríamos perder el día de mañana? ¿Las acciones
que llevamos a cabo día a día? ¿Una mente, un espíritu?
Creo que es una
pregunta que se torna más importante cuando uno puede asumir la
situación de Mira, de la Mayor. Habiendo perdido su cuerpo, y la
mayoría de sus recuerdos, ¿qué es lo que la define como una
humana? Habiendo perdido todo en un momento, ¿por qué se
consideraría así? Creo que no es un factor u otro, sino una
combinación de estos y muchos más. Uno de ellos, quizá, sea la
capacidad de poder decidir y responder a las consecuencias que esa
decisión traiga consigo. La Mayor decidirá descubrir quien es
realmente, y a lo largo de ese trayecto, tendrá que enfrentar una
serie de consecuencias que no siempre serán las mejores para ella o para las personas que la rodean. Y creo que este es uno de los puntos
por los que el personaje me parece bastante fuerte e interesante: la
habilidad y capacidad que tiene para hacer frente a las consecuencias de sus decisiones,
y el hecho de aceptar su pasado para poder vivir en paz consigo
misma.
Al saber cómo es
que llegó al punto donde está actualmente, Mira no siente miedo por
esto; los factores simplemente terminaron por combinarse y así, la
Mayor termina por aceptar quién es, la virtud que en ello reside, y la importancia que ella tiene
en su mundo: una humana capaz de elegir cual será su siguiente paso.
Si no conocías
esta obra, Ghost in the Shell presenta una propuesta atractiva que
puede ayudar a plantearte un par de preguntas más que interesantes si le
brindas la oportunidad. Quizá incluso, como creo que hará con
muchas personas más, te animará a darle un vistazo a esas otras
obras que forman parte de este universo. Este es un trabajo que,
aunque no es perfecto, merece ser visto para formar tu propia
opinión sobre el mismo, y quizá también, como una pequeña reflexión sobre la capacidad que tenemos de elegir
cómo vivir nuestra propia vida.







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