sábado, 31 de diciembre de 2016

Hasta el último hombre

Y bien, llegamos al último tema del año; al despertar hoy, me preguntaba si escribiría algo para este día, pero poco más de una hora atrás, esa duda quedó resuelta. Hace un par de horas vi “Hasta el último hombre” (Hacksaw Ridge); esta película retrata brevemente la vida de Desmond Thomas Doss, médico militar, en el campo de batalla, durante la Segunda Guerra Mundial.
 
Esta obra hace una combinación que me dejó impresionado, de tantos temas que han llamado mi atención en tiempos recientes, con un enfoque especial en como la paz puede perdurar en momentos de conflicto, no como una obligación moral, sino como una elección consciente, apegada a las convicciones y creencias de una persona.

 Dirigida por Mel Gibson, con guión de Andrew Knight y Robert Schenkkan, y contando con actores como Andrew Garfield, Sam Worthington, Luke Bracey, Teresa Palmer, Hugo Weaving, Rachel Griffiths y Vince Vaughn, “Hasta el último hombre” presenta una variedad de actuaciones espectaculares para un servidor, con una amplia gama de situaciones y sentimientos expresados de manera adecuada por cada actor. Un aplauso y mi agradecimiento a todos los involucrados en esta cinta.

Retomando: Desmond Doss vivió problemas muy severos desde su infancia, sin embargo, en la película se retratan dos, breves, pero muy importantes, que forjarían sus convicciones y que finalmente, definirían su carácter y su vida. Estos eventos, tan “naturales” como lo que podríamos vivir en cualquier día, ayudan a Doss a entender el valor de la vida, y el valor que tiene luchar contra aquello que creemos incorrecto.

Decidido a no quedarse de brazos cruzados en esta guerra, Doss se enlista para fungir el rol de un médico de combate y ayudar así a los soldados heridos en esta guerra. Con esta acción podemos ver la reacción de su familia, al pensar en todo lo que podría ocurrirle en el campo de batalla. Pero Doss desea seguir adelante. “Con todo el mundo listo para destruirse unos a los otros, no me parece una mala idea querer unirlo un poco de nuevo”.

Para su mala suerte, esto no es visto con buenos ojos por el resto de su equipo, a tal grado que es considerado totalmente como una persona cobarde, que no será capaz de ayudar en el momento que más lo necesiten en la batalla, donde las balas, la sangre y la muerte se hacen presentes, y los ideales así no sirven de nada.

O eso es lo que pensaban.


Alrededor de la primer mitad de la película, entonces, se desarrolla ante nosotros el simpático y firme carácter de Doss, así como la razón por la que toma sus decisiones y aunque para muchos quizá sean diferentes, será en la segunda mitad de la película donde veremos las consecuencias reales de todas ellas. Mel Gibson nos muestra estas consecuencias en una cruda guerra, visual y psicológicamente hablando, quizá retratada con una gran perfección aquí. Eventos así no son agradables, pero es difícil a veces retratar una crudeza así. 

Juzgo rápido a la gente, pero te juzgué mal”. Este tema se volverá presente a lo largo de una gran parte de la película, donde veremos a Doss tomando su lugar y librando su propia batalla interna, incluso en este momento. La religión se hace presente, y desde mi punto de vista, en la cantidad adecuada; a diferencia de algunas otras obras, se muestra como un impulso para encontrar la fuerza necesaria en un evento terrible. Me impresionó mucho pensar que lo que veía eran eventos, adaptados lo más fielmente posibles, que una persona como cualquiera de nosotros, vivió varias décadas atrás; su valentía y fortaleza son dignas de todo mi respeto. 


Por favor, salvemos uno más”: esta escena tuvo tal fuerza e impacto en mi... la combinación de todos los elementos, aquí, especialmente, fue increíble. Mi escena favorita de toda la película, y creo que refleja totalmente en unos breves segundos quién es Desmond Doss. Me dejó sin palabras, pero con un profundo recuerdo que deseo perdure en mi mente por siempre.

Desmond Thomas Doss falleció el 23 de marzo del año 2006, y estoy seguro que sus acciones dejaron una marca en miles de personas, que incluso aunque hayamos conocido un poco de su vida el día de hoy, por medio de esta obra, guardamos un profundo respeto por mantenerse firme a ser quién es y defender sus convicciones; guardamos un profundo respeto a él, por salvar una vida más.
 
Las convicciones no son una broma. Son lo que somos.”

Deseo que todos pasen un excelente fin de año en compañía de su familia y seres queridos. Les agradezco por todo y deseo que el año 2017, aunque no será fácil, tengamos la fuerza y temple para luchar por aquello que nos hace despertar día tras día, o quizá, luchar por descubrirlo y compartirlo con otras personas. ¡Mil gracias a todos!
- Néstor

No hay comentarios:

Publicar un comentario