Y
bien, llegamos al último tema del año; al despertar hoy, me
preguntaba si escribiría algo para este día, pero poco más de una
hora atrás, esa duda quedó resuelta. Hace un par de horas vi “Hasta
el último hombre” (Hacksaw Ridge); esta película retrata
brevemente la vida de Desmond Thomas Doss, médico militar, en el
campo de batalla, durante la Segunda Guerra Mundial.
Esta
obra hace una combinación que me dejó impresionado, de tantos temas
que han llamado mi atención en tiempos recientes, con un enfoque
especial en como la paz puede perdurar en momentos de conflicto, no
como una obligación moral, sino como una elección consciente,
apegada a las convicciones y creencias de una persona.
Dirigida
por Mel Gibson, con guión de Andrew Knight y Robert Schenkkan, y
contando con actores como Andrew Garfield, Sam Worthington, Luke
Bracey, Teresa Palmer, Hugo Weaving, Rachel Griffiths y Vince Vaughn,
“Hasta el último hombre” presenta una variedad de actuaciones
espectaculares para un servidor, con una amplia gama de situaciones y
sentimientos expresados de manera adecuada por cada actor. Un aplauso
y mi agradecimiento a todos los involucrados en esta cinta.
Retomando:
Desmond Doss vivió problemas muy severos desde su infancia, sin
embargo, en la película se retratan dos, breves, pero muy
importantes, que forjarían sus convicciones y que finalmente,
definirían su carácter y su vida. Estos eventos, tan “naturales”
como lo que podríamos vivir en cualquier día, ayudan a Doss a
entender el valor de la vida, y el valor que tiene luchar contra
aquello que creemos incorrecto.
Decidido
a no quedarse de brazos cruzados en esta guerra, Doss se enlista para
fungir el rol de un médico de combate y ayudar así a los soldados
heridos en esta guerra. Con esta acción podemos ver la reacción de
su familia, al pensar en todo lo que podría ocurrirle en el campo de
batalla. Pero Doss desea seguir adelante. “Con todo el mundo listo
para destruirse unos a los otros, no me parece una mala idea querer
unirlo un poco de nuevo”.
Para
su mala suerte, esto no es visto con buenos ojos por el resto de su
equipo, a tal grado que es considerado totalmente como una persona
cobarde, que no será capaz de ayudar en el momento que más lo
necesiten en la batalla, donde las balas, la sangre y la muerte se
hacen presentes, y los ideales así no sirven de nada.
O eso
es lo que pensaban.
Alrededor
de la primer mitad de la película, entonces, se desarrolla ante
nosotros el simpático y firme carácter de Doss, así como la razón
por la que toma sus decisiones y aunque para muchos quizá sean
diferentes, será en la segunda mitad de la película donde veremos
las consecuencias reales de todas ellas. Mel Gibson nos muestra estas
consecuencias en una cruda guerra, visual y psicológicamente
hablando, quizá retratada con una gran perfección aquí. Eventos
así no son agradables, pero es difícil a veces retratar una crudeza
así.
“Juzgo
rápido a la gente, pero te juzgué mal”. Este tema se volverá
presente a lo largo de una gran parte de la película, donde veremos
a Doss tomando su lugar y librando su propia batalla interna, incluso
en este momento. La religión se hace presente, y desde mi punto de
vista, en la cantidad adecuada; a diferencia de algunas otras obras,
se muestra como un impulso para encontrar la fuerza necesaria en un
evento terrible. Me impresionó mucho pensar que lo que veía eran
eventos, adaptados lo más fielmente posibles, que una persona como
cualquiera de nosotros, vivió varias décadas atrás; su valentía y
fortaleza son dignas de todo mi respeto.
“Por
favor, salvemos uno más”: esta escena tuvo
tal fuerza e impacto en mi... la combinación de todos los
elementos, aquí, especialmente, fue increíble. Mi escena favorita de toda la película, y creo que refleja totalmente en unos breves segundos quién es Desmond Doss. Me dejó sin
palabras, pero con un profundo recuerdo que deseo perdure en mi mente por siempre.
Desmond
Thomas Doss falleció el 23 de marzo del año 2006, y estoy seguro
que sus acciones dejaron una marca en miles de personas, que incluso
aunque hayamos conocido un poco de su vida el día de hoy, por medio
de esta obra, guardamos un profundo respeto por mantenerse firme a
ser quién es y defender sus convicciones; guardamos un profundo
respeto a él, por salvar una vida más.
“Las
convicciones no son una broma. Son lo que somos.”
Deseo
que todos pasen un excelente fin de año en compañía de su familia
y seres queridos. Les agradezco por todo y deseo que el año 2017,
aunque no será fácil, tengamos la fuerza y temple para luchar por
aquello que nos hace despertar día tras día, o quizá, luchar por
descubrirlo y compartirlo con otras personas. ¡Mil gracias a todos!
-
Néstor




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